Los vecinos de Villa 9 de Julio aún están impactados por el crimen de Marcela Aragón, de 35 años, quien fue asesinada a sangre fría por un motoarrebatador, delante de su hija, el lunes por la noche. El dolor y la impotencia abarcó a todos. También al comisario Luis Bacas, jefe de la comisaría décima, que tiene a cargo la seguridad de la zona. "Es un hecho desgraciado. Me da mucha tristeza", señaló en diálogo con LA GACETA.

"Duele porque nos pone como la cara visible de la inseguridad. Me pasó a mí pero le podía haber tocado a cualquiera", manifestó. El uniformado indicó que la semana pasada había sido felicitado por las tareas que venía realizando junto a su equipo de trabajo.

De acuerdo a Bacas, hay presencia policial a diario en las calles de la zona. También en Alfredo Palacios y pasaje 1º de Mayo, donde Aragón fue ultimada de un disparo en el pecho tras resistirse y no entregar su bolso al delincuente. "Está pasando el patrullero cada media hora. El hecho ocurrió en un momento en que el móvil estaba en otro sector de la cuadrícula", se lamentó.

El comisario afirmó tener conocimiento de que en Alfredo Guzmán, arteria paralela a la autopista, algunos individuos aprovechan para robar en las paradas de colectivos. "No tenemos denuncias formales, pero sí llamados de teléfonos de los vecinos que nos alertan para desplegar los móviles", sostuvo. Además adelantó que el Ministerio de Seguridad ordenó incrementar los recorridos de las patrullas por Villa 9 de Julio e intensificar el control de las motocicletas, especialmente durante la tarde y la tarde-noche.

Respecto a la investigación del crimen, que está a cargo de la División Homicidio, la Policía busca al sospechoso con un identikit realizado ayer con los datos aportados por los vecinos del barrio Copiat, donde ocurrió el homicidio. En las últimas horas trascendió de que el individuo sería del barrio Costanera. LA GACETA ©